Internet tuvo un origen militar que data del 1969, cuando la Agencia de Proyectos para Investigación Avanzada (Advanced Research Projects Agency – ARPA) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos conectó cuatro sistemas de cómputos geográficamente distantes en una red que se conoció como ARPAnet.
Pero, si bien la idea original estaba intrínsecamente ligada a la seguridad militar, su evolución e implementación tuvieron lugar alrededor del mundo académico. La misma red en experimentación sirvió para conectar a los científicos desarrollándola y ayudarlos a compartir opiniones, colaborar en el trabajo y aplicarla para fines prácticos. Pronto, ARPAnet conectaría todas las agencias y proyectos del Departamento de Defensa de los E.U.A. y para 1972 se habían integrado ya 50 universidades y centros de investigación diseminados en los Estados Unidos.
Eventualmente la Fundación Nacional de Ciencia (National Science Foundation en inglés ó NSF), entidad gubernamental de los Estados Unidos para el desarrollo de la ciencia se hizo cargo de la red, conectando las redes que luego darían lugar a la red de redes que hoy llamamos Internet.
La historia de Internet se remonta al temprano desarrollo de las redes de comunicación. La idea de una red de ordenadores diseñada para permitir la comunicación general entre usuarios de varias computadoras sea tanto desarrollos tecnológicos como la fusión de lainfraestructura de la red ya existente y los sistemas de telecomunicaciones. La primera descripción documentada acerca de las interacciones sociales que podrían ser propiciadas a través del networking (trabajo en red) está contenida en una serie de memorandosescritos por J.C.R. Licklider, del Massachusetts Institute of Technology, en agosto de 1962, en los cuales Licklider discute sobre su concepto de Galactic Network (Red Galáctica).
Las más antiguas versiones de estas ideas aparecieron a finales de los años cincuenta. Implementaciones prácticas de estos conceptos empezaron a finales de los ochenta y a lo largo de los noventa. En la década de 1980, tecnologías que reconoceríamos como las bases de la moderna Internet, empezaron a expandirse por todo el mundo. En los noventa se introdujo la World Wide Web (WWW), que se hizo común.
La infraestructura de Internet se esparció por el mundo, para crear la moderna red mundial de computadoras que hoy conocemos. Atravesó los países occidentales e intentó una penetración en los países en desarrollo, creando un acceso mundial a información y comunicación sin precedentes, pero también una brecha digital en el acceso a esta nueva infraestructura. Internet también alteró la economía del mundo entero, incluyendo las implicaciones económicas de la burbuja de las .com.
Un método de conectar computadoras, prevalente sobre los demás, se basaba en el método de la computadora central o unidad principal, que simplemente consistía en permitir a sus terminales conectarse a través de largas líneas alquiladas. Este método se usaba en los años cincuenta por el Proyecto RAND para apoyar a investigadores como Herbert Simon, en Pittsburgh (Pensilvania), cuando colaboraba a través de todo el continente con otros investigadores de Santa Mónica (California) trabajando en demostración automática de teoremas e inteligencia artificial.
Internet se inició en torno al año 1969, cuando el Departamento de Defensa de los EE.UU desarrolló ARPANET, una red de ordenadores creada durante la Guerra Fría cuyo objetivo era eliminar la dependencia de un Ordenador Central, y así hacer mucho menos vulnerables las comunicaciones militares norteamericanas.
Tanto el protocolo de Internet como el de Control de Transmisión fueron desarrollados a partir de 1973, también por el departamento de Defensa norteamericano.
Cuando en los años 1980 la red dejó de tener interés militar, pasó a otras agencias que ven en ella interés científico. En Europa las redes aparecieron en los años 1980, vinculadas siempre a entornos académicos, universitarios. En 1989 se desarrolló el World Wide Web (www) para el Consejo Europeo de Investigación Nuclear. En España no fue hasta 1985 cuando el Ministerio de Educación y Ciencia elaboró el proyecto IRIS para conectar entre sí todas las universidades españolas.
Las principales características “positivas” de Internet es que ofrece información actualizada, inmediatez a la hora de publicar información, una información personalizada, información interactiva e información donde no hay límites ni de espacio ni de tiempo.

Pero para navegar por la red de redes, por internet, hay que tener en cuenta también otras muchas cosas, o estar al menos al tanto de ellas para no caer en las muchas trampas que están tendidas por la red. Por ejemplo:
1) La autoría de la información: siempre hay que desconfiar de la información que no tiene autor. En este sentido, a la hora de utilizar información, optemos por las que estén avaladas por el prestigio y reconocimiento tanto del medio como de los autores que en él intervienen.
2) La caducidad de la información: La fecha de la fuente es esencial, pues así sabemos su actualidad. Hay que desconfiar de toda información ofrecida por internet que no disponga de fecha.
3) “Internet profunda”: desconocemos todo lo que ofrece internet. Es lo que se llama Internet oculta, profunda o infranet. Hay que optar por “buscadores” que busquen el valor cualitativo y no cuantitativo. En este sentido hay algunos ejemplos de buscadores como Luxmark, About, Aks Gits, que permiten hacer preguntas.
4) Información/conocimiento: Toda información sin análisis, sin gestionar..., puede incluso causar desinformación. Nunca hay que confundir información con conocimiento. El conocimiento permite desbrozar la información que se nos ofrece, “navegar” con seguridad y dirección por entre los océanos de información que realmente inunda la red, muchísimas veces con datos erróneos o irrelevantes
5) El “ruido” documental o informativo: Al iniciar una búsqueda en internet se nos ofrece una cantidad de páginas imposibles de asimilar. A eso se le llama “ruido”, es decir, al exceso de información no jerarquizada habitualmente por la calidad de los contenidos, sino tan sólo por el número de consultas realizadas. La única fiabilidad a la que podemos agarrarnos con seguridad para no naufragar en el exceso de información, es el conocimiento, el propio conocimiento o el ajeno, fiándonos en este caso del prestigio de la fuente de información.
Tanto el protocolo de Internet como el de Control de Transmisión fueron desarrollados a partir de 1973, también por el departamento de Defensa norteamericano.
Cuando en los años 1980 la red dejó de tener interés militar, pasó a otras agencias que ven en ella interés científico. En Europa las redes aparecieron en los años 1980, vinculadas siempre a entornos académicos, universitarios. En 1989 se desarrolló el World Wide Web (www) para el Consejo Europeo de Investigación Nuclear. En España no fue hasta 1985 cuando el Ministerio de Educación y Ciencia elaboró el proyecto IRIS para conectar entre sí todas las universidades españolas.
Las principales características “positivas” de Internet es que ofrece información actualizada, inmediatez a la hora de publicar información, una información personalizada, información interactiva e información donde no hay límites ni de espacio ni de tiempo.
Pero para navegar por la red de redes, por internet, hay que tener en cuenta también otras muchas cosas, o estar al menos al tanto de ellas para no caer en las muchas trampas que están tendidas por la red. Por ejemplo:
1) La autoría de la información: siempre hay que desconfiar de la información que no tiene autor. En este sentido, a la hora de utilizar información, optemos por las que estén avaladas por el prestigio y reconocimiento tanto del medio como de los autores que en él intervienen.
2) La caducidad de la información: La fecha de la fuente es esencial, pues así sabemos su actualidad. Hay que desconfiar de toda información ofrecida por internet que no disponga de fecha.
3) “Internet profunda”: desconocemos todo lo que ofrece internet. Es lo que se llama Internet oculta, profunda o infranet. Hay que optar por “buscadores” que busquen el valor cualitativo y no cuantitativo. En este sentido hay algunos ejemplos de buscadores como Luxmark, About, Aks Gits, que permiten hacer preguntas.
4) Información/conocimiento: Toda información sin análisis, sin gestionar..., puede incluso causar desinformación. Nunca hay que confundir información con conocimiento. El conocimiento permite desbrozar la información que se nos ofrece, “navegar” con seguridad y dirección por entre los océanos de información que realmente inunda la red, muchísimas veces con datos erróneos o irrelevantes
5) El “ruido” documental o informativo: Al iniciar una búsqueda en internet se nos ofrece una cantidad de páginas imposibles de asimilar. A eso se le llama “ruido”, es decir, al exceso de información no jerarquizada habitualmente por la calidad de los contenidos, sino tan sólo por el número de consultas realizadas. La única fiabilidad a la que podemos agarrarnos con seguridad para no naufragar en el exceso de información, es el conocimiento, el propio conocimiento o el ajeno, fiándonos en este caso del prestigio de la fuente de información.





